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La naturaleza es sabia. Sabe qué es lo necesario para cada momento y envía mensajes a los seres humanos. En ciertas temporadas, el cuerpo pide alimentos que en otros no.

Cuando hace calor, tanto la hidratación como las frutas y las verduras son un pedido constante.

En el frio, las comidas calientes y calóricas son requeridas. De hecho, las personas suelen ganar peso, pues el ejercicio y las actividades en espacios cerrados se apremian. Naranjas, mandarinas, limones y pomelos son los regalos de la naturaleza en esta época. El ácido cítrico favorece la buena digestión, lo cual es indispensable en un periodo donde las preparaciones son más contundentes.

Además, la vitamina C es ideal para combatir los resfríos. El organismo requiere más energía para enfrentar las bajas temperaturas, por eso el consumo de pescados, carnes, embutidos, quesos, papas y vegetales es mayor (y pueden ser cocinados para darle un gusto al cuerpo).

“Es importante estar preparados con la heladera llena para esperar estas condiciones climáticas. De lo contrario, el organismo pide de forma descontrolada y la mala alimentación llega”, advierte Federico Sánchez, nutricionista.

Para los países que le dan bienvenida al calor, la reserva de energía ya no es suficiente, pues el cuerpo no necesita conservar la calidez. El pepino, las berenjenas y los tomates, entre otros, son especiales para estos tiempos. La hidratación es permanente y es ideal para combinar con deportes al aire libre.

Una alacena bien preparada para los cambios climáticos hará que la salud y la buena apariencia física estén presentes durante todo el año. Los solsticios son una indicación para seguir al pie de la letra.

¡Sigue estos consejos para mantener una vida saludable en todo momento! Así disfrutarás las mejores cosas de todas las estaciones.