Tatto con anillo Claddagh (www.slodive.com)

Tatto con anillo Claddagh (www.slodive.com)

El anillo de Claddagh es un símbolo de la cultura celta y ha sido incorporado por los amantes de los tatuajes. Su imagen simboliza el enamoramiento  y los compromisos. Está conformado por tres símbolos: manos (amistad), corazón (amor) y corona (devoción o lealtad).

Asimismo, y desde hace muchísimos años, las personas eligen los nombres de las personas queridas para tatuarse: los marinos se imprimían el nombre de su amada para recordarla en alta mar. Pero si a su regreso la mujer había encontrado otro amor, el marinero sólo podía esconder el diseño bajo la manga de su remera.

En la actualidad, esconder un tatuaje no es necesario: el nuevo dispositivo Helios II permite borrar aquellos con los que, por una razón u otra, dejamos de identificarnos. Este tratamiento cuenta con tecnología de láser multifraccionado y suma a sus óptimos resultados la ventaja de no dejar secuelas indeseables.

“Hay una gran concurrencia de pacientes, mujeres jóvenes en su mayoría, que desean eliminar un tatuaje”, comenta el doctor Ricardo Hoogstra, pionero en la introducción de la medicina láser estética en Argentina.

Según Hoogstra, muchos de los pacientes recurren a quitarse los tatuajes por motivos amorosos, pero también por el paso del tiempo y los cambios vitales.

Como fuere, lo mejor del caso es que eliminarlos no sólo es posible sino también sencillo.

¿Qué es Helios II?

Aunque la cantidad de sesiones requeridas para el mejor resultado varía en relación al tamaño y tipo de tatuaje, a partir de la primera sesión los cambios son notorios.

Helios II se basa en un láser de neodimio (Nd Yag) cuya longitud de onda ajustable permite que el especialista seleccione la coloración del pigmento a tratar. El láser sólo actúa sobre ese cromóforo, y su energía divide esos depósitos de pigmento (manchas solares, melasmas, pecas, tatuajes) en miles de fragmentos que serán reabsorbidos por tejidos vecinos o por la capa córnea que se renueva constantemente.

Hoogstra asegura que el efecto final se aprecia luego de varios días porque los depósitos de pigmento oscuro desintegrados por el láser serán reabsorbidos por la piel o eliminados como células muertas.

La novedad del sistema reside en su exclusivo mecanismo Q-switched, que divide el pulso en un tren de pulsos extremadamente rápidos que evitan que la piel aledaña sea afectada por la energía del láser.

El resultado, señala el especialista, no provoca edemas ni cicatrices, y por lo tanto no es necesario un período de recuperación.

¿Cómo incide el color?

El color del diseño a borrar incide en el tipo de frecuencia láser que se usa.

Sólo los tatuajes blancos y color carne no deben ser tratados porque se trata de colores que con el láser se oscurecen de forma permanente.

Aquellos azul oscuro y negros son los que responden mejor al tratamiento, mientras que los pigmentos amarillo, rojo y verde, que eran difíciles de remover, hoy se pueden retirar sin producir daño de la piel circundante.

Cuando los tatuajes tienen varios colores, especialmente negro, rojo o verde, pueden emplearse diferentes longitudes de onda láser durante una sola visita para maximizar el grado de mejoría. 

Asesoró el doctor Ricardo Hoogstra. Cirujano plástico, Miembro titular de la Sociedad Argentina de Cirugía plástica, de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, de la International Society of Aesthetic Plastic Surgeon. Pionero de rejuvenecimiento facial mínimamente invasivo. Docente de la Facultad de Medicina de la UBA. Jefe de Cirugía Plástica del Hospital Penna. Precursor de la técnica Lipomodelación CERO invasiva. Director de la clínica que lleva su nombre (www.drhoogstra.com.ar)