Foto: alemania-turismo.com

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“Es la hora de cortar el cordón que me tiene amarrada”, comenta Marcela Labbé. A sus 26 años, es médico general, trabaja en un consultorio público y quiere especializarse en pediatría. Pero no es del todo independiente: desde pequeña vive en un departamento con su hermana menor y su madre. “Siempre hemos convivido súper bien las tres, pero me quería ir de la casa por un tema de espacio”, explica. Su hobby, la orfebrería, hizo que su pieza quedara chica, por lo que apenas se cambie de casa comprará una mesa de 1,50 metros de largo, con cajones para guardar las piedras y herramientas. 

Sus ganas de vivir sola la llevaron a buscar un departamento cerca de su familia y del transporte público. Desde un principio tuvo la idea de comprar una propiedad, pero como sus condiciones económicas no se lo permiten, optó por arrendar el departamento de una tía, al que se mudará en enero de 2010.  

No obstante, con la casa ya arrendada, vienen los gastos más grandes: los muebles y los electrodomésticos, la comida, la luz, el gas y el agua como mínimo. Ante ello es clave organizarse en todo momento, y en ese sentido Marcela es ejemplar. “Hice una lista de cosas, todo lo que se te pueda ocurrir y fui comprando cosas mes a mes, antes de cambiarme de casa”, dice. De esta forma los gastos se le hicieron más livianos y ha podido ahorrar parte del sueldo que recibe mensualmente. 

Ser feliz lejos de la casa paterna

Pero no todos los jóvenes son como Marcela. El plan de abandonar el nido que los ha criado se posterga con el tiempo. En Chile, los jóvenes mayores de 25 años que han terminado los estudios y siguen viviendo con sus padres ha aumentado en un 21% en la última década, según un estudio del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La misma tendencia ocurre en España e Italia.  

Para el sicólogo chileno Sebastián Rodríguez, una de las claves de este fenómeno es la postergación de la maternidad, asociado a un mayor desarrollo profesional de la mujer, que se traduce en desplazar la vida en pareja. También se trata del miedo a vivir solos, los altos costos económicos y las buenas relaciones entre padres e hijos.  

No obstante, a su juicio el dejar la casa paterna “es una suave transición a la vida en pareja o a proyectos familiares, etapa que permite disfrutar de las virtudes de la adultez y evitar algunas obligaciones de la vida en pareja y familia”. En ella hay mayor libertad y el espacio físico también es mayor, lo que garantiza más tranquilidad. 

Por otro lado, es una forma de crecer como persona, ya que se adquieren nuevos conocimientos viviendo como soltera: se desarrolla la capacidad de reflexión y la responsabilidad en los gastos económicos. Para Marcela Labbé es importante vivir las distintas etapas de la vida, por lo que recomienda: “No hay que pasar de la casa de la mamá a la del esposo”.  

Tips para tu primer hogar como soltera

Si quieres independizarte de sus padres pon atención a los siguientes tips para que no des ningún paso en falso.  

Ahorra, ahorra, ahorra: El dinero casi siempre se presenta como un inconveniente a la hora de comprar o arrendar una propiedad. El ahorro es una excelente manera de prepararse para el inesperado futuro, por lo que debes depositar el dinero en una cuenta. 

Sigue los consejos de un experto: La inseguridad se presenta cuando estamos desinformadas. Es recomendable que consultes por tus dudas a un especialista. Marcela Labbé acudió a un tío que es ingeniero para orientarla en los gastos.  

Una propiedad a tu medida: Todas tenemos grandes sueños que queremos cumplir, una casa grande en un lugar seguro, con piscina y empleada. Pero el dinero no siempre alcanza para todo. Debes buscar lo que se asimile a tu forma de vida (por ejemplo, cerca de tu familia) y gastando sólo lo que tu bolsillo disponga. 

Haz una lista con necesidades: Para llevar a cabo la meta propuesta, una buena idea es la lista de elementos necesarios para tu nuevo hogar. Como lo hizo Marcela: con lista en mano, destinó todos los meses parte de su sueldo a comprar lo básico. 

Abarata costos: Muchas veces las ganas de irse de la casa de los padres son superiores a todas las dificultades. Una buena opción es convivir con la pareja o con una amiga de confianza: los gastos se reducirán a la mitad.  

Elige una casa que sea tu verdadero hogar: Según el Feng Shui, las orientaciones respecto de los cuatro puntos cardinales son esenciales, ya que cada uno emana una energía especial para mantener el equilibrio. Esto se relaciona con la importancia del entorno y de los materiales de la construcción.