Foto: www.pantone.com

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Rojo cereza, azul como el mar de Mykonos, naranja radiante, amarillo flan, marrón crema de chocolate Ganache, dorado humus, verde suave tipo pera y 168 tonos más componen la última paleta de Pantone, el proveedor de colores líder en la industria de la moda y la decoración. Con esta incorporación, los diseñadores tienen 2100 matices nuevos para elegir, ampliando notoriamente su capacidad creativa gracias a la evolución tecnológica del color. Los progresos incluyen métodos de impresión digital que permiten un mayor caudal de sombras y el desarrollo de telas cada vez más aptas para la comunicación de tonos.

Los flúo

En esta vasta biblioteca de colores, una de las grandes adquisiciones es la categoría de los neón. Gracias a compuestos especiales como los ácidos, hoy se pueden hacer tonos verdaderamente fluorescentes que absorben los rayos ultravioleta y los re-emiten como una luz visible, incrementando el brillo que el receptor percibe. A su vez, estas tinturas que por naturaleza no tienen alta resistencia a los efectos erosivos del agua y del sol, aumentan su durabilidad. La tela que mejor visualiza estos tonos shock es una nueva colección de nylon, un género futurista que, además de saber brillar, cumple con los estándares internacionales de calidad.

Los tropicales

Por otra parte, los colores de la naturaleza se convierten en tendencia. El amarillo brillante del sol, el turquesa del océano y el verde loro de la selva encabezan el verano europeo. Entre los tonos más taquilleros de esta paleta caribeña está el coral, con distintas graduaciones.

Los azucarados

Los nuevos pasteles van mucho más allá del rosa bebé y del celeste clarito, con un grupo de tonos súper dulces inspirados en la pastelería. El mint encabeza la legión de estos colores que parecen salidos de la vidriera de Ladurée, la famosíma pâtisserie parisina que le hizo las delicias y bellezas reposteras que  aparecen en la película María Antonieta de Sofia Coppola.

De los dulces también salen los candy, aquellos colores que remiten a todos los gustos de los caramelos ácidos, con una terminación polvorosa que hace pensar en azúcar impalpable.

En la era de la tecnología, las posibilidades cromáticas son casi tan infinitas como los colores de nuestra vida.