Cuanto más verde, más fresca. (Imagen: Glow Images)

Cuanto más verde, más fresca. (Imagen: Glow Images)

En momentos de peligro, el mítico personaje del dibujo animado “Popeye, el marino” siempre comía una lata de espinacas para nutrirse de su fabulosa energía. Así era como instantáneamente adquiría una fuerza extraordinaria y vencía a sus enemigos, sin embargo, a pesar de ser sólo una caricatura, el concepto de las espinacas poderosas es prácticamente real, ya que esta hortaliza trae grandes beneficios nutricionales.

Parte de la misma familia que la acelga y la remolacha, este  vegetal es una excelente fuente de betacarotenos (responsables de su color intenso) y de antioxidantes con vitamina C y E. De aquí nace su excelente fama en la prevención de enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y accidentes cerebrovasculares, entre otras. Además es una extraordinaria fuente de ácido fólico y hierro, sustancias indispensables para la prevención de la anemia.

Como si fuera poco, la espinaca también  aporta cantidades importantes de potasio, calcio y vitamina K (importante para el desarrollo de los huesos) y contiene un carotenoide llamado luteína, que previene de algunos problemas de la vista como la degeneración macular y las cataratas.

Conservación, utilización y métodos de preparación

Para poder aprovechar al máximo todos sus componentes, al comprar esta hortaliza es mejor elegir aquella de color verde brillante sin partes amarillas. Se recomienda prestar atención para verificar que las hojas tengan un aspecto fresco, tierno y sin magullones. Almacenándola, sin un lavado previo, en una bolsa plástica dentro la heladera se conservará aproximadamente durante 4 días, ya que la humedad puede hacer que se estropee.

Una vez fuera de la heladera, se debe cortar la raíz de la espinaca y separar las hojas para que puedan ser lavadas, una por una, con sumo cuidado porque tienden a acumular mucha tierra. Lo más práctico es colocarlas en un recipiente con agua, e ir moviéndolas con las manos para permitir que se desprenda la suciedad. Cortar cualquier tallo que sea demasiado grueso para asegurarse una cocción pareja y, si se quiere hervir, cocinarla con el agua que quedó en las hojas del lavado.

Gracias a que las espinacas se cocinan con una variedad de técnicas culinarias, son incluidas en diversas recetas de platos sabrosos. Apenas salteadas con un buen aceite de oliva y toque de ajo es una excelente guarnición para cualquier carne o pescado, o simplemente como base de un huevo escalfado o Poché. Además, combinadas con jamón y champiñones, ricotta, parmesano y nuez moscada, dan como resultado un rico relleno de crêpes y canelones, o bien puede implementarse como un compuesto en la masa de pastas frescas.

Como tip a tener en cuenta; lo ideal es acompañarla con alimentos que contengan vitamina C, como el tomate, pimientos o los cítricos.

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