Corrige éste mal hábito

Corrige éste mal hábito

Ante estados de ansiedad, nerviosismo y estrés, vemos cómo un poco agradable hábito aflora, nos posee y toma como rehén a nuestras indefensas uñas. Es la onicofagia o el feo hábito de morderse o comerse las uñas. Normalmente presente en personas ansiosas, puede ser también desencadenado por el hambre, aburrimiento e inactividad.

Pablo Maggi, Jefe de Ventas de Impala, marca especializada en esmaltes y productos de belleza para el cuidado de manos y pies, nos da los detalles de este problema e incentiva a tener unas manos lindas.

¿A quién afecta en mayor cantidad, a mujeres u hombres?

Aunque en muchos casos perdura hasta la adultez, la mayor incidencia de este hábito se da en la pubertad. Si bien es más común que sean los varones quienes más lo hacen, en las mujeres también se da con cierta frecuencia.

¿Cuál es el efecto a largo plazo que se produce cuando la persona se come las uñas con frecuencia?

Morderse las uñas termina transportando gérmenes que se esconden bajo las uñas a la boca o viceversa, eso provoca la hinchazón de los dedos y en casos extremos, hasta pus. El mordedor compulsivo de uñas puede estar tentado a comer no sólo ésta sino también la cutícula y la piel de alrededor, provocándose heridas por donde sufrir infecciones graves. Lastimarse la piel o las uñas puede llevar a la ansiedad por la apariencia de las manos, produciéndose así un círculo vicioso que perpetúa la conducta. Además, el hábito crónico de morderse las uñas es perjudicial a largo plazo para la sustancia adamantina frontal de los dientes, aumentando la caries en las zonas afectadas.

¿Qué tipo de tratamientos recomienda para este problema?

Esto dependerá siempre de la gravedad de la situación y de la recomendación de un especialista. Pero como tratamiento de máxima se suelen utilizar antidepresivos, medicamentos para la tricotilomanía y el trastorno obsesivo-compulsivo. Es importante señalar que el que la persona esté tomando antidepresivos o antipsicóticos para tratar la onicofagia no quiere decir que el paciente sufra de psicosis. Otra opción es tomar vitamina B-h (inositol), que reduce las ganas de morderse las uñas por medio del aumento de la serotonina en el cerebro. La serotonina está indicada en el tratamiento de desórdenes compulsivos y similares. De todos modos, es muy importante consultarlo con un médico.

Tres consejos que para evitar caer en la tentación

1.De acuerdo al experto, el incentivo de tener las manos siempre prolijas debería ser grande ya que muchos estudios han comprobado que es una de las primeras cosas en las que se fijan los demás, tanto en hombres como en mujeres.

2.Las chicas deben motivarse a pintar sus uñas. La posibilidad de reinventarse a cada cambio de esmalte es una excusa más que convincente para no arruinárselas.

3.Sácate una foto de tus uñas. Elige una sola uña y haz el esfuerzo de dejarla que crezca. Cuando tengas ganas de comértelas, elige otras menos esa; así notarás los resultados y reducirás progresivamente la cantidad de uñas que te puedes morder.