Foto: Andrés Cristaldo/ EFE

Foto: Andrés Cristaldo/ EFE

De la mano del artista plástico Delfín Roque Ruiz Pérez, conocido como Koki Ruiz, vecino de Tañarandy, los habitantes de la pequeña localidad se preparan con mucha antelación para conmemorar su original Semana Santa, que cada año atrae más turistas paraguayos y foráneos.

La celebración artística de la Semana Santa y la obra de Koki Ruiz, son los principales atractivos turísticos de la ciudad de San Ignacio Guazú, a unos 260 kilómetros al sur de Asunción, donde los padres de la Compañía de Jesús levantaron en 1610 la primera de sus misiones en la región.

EL CAMINO AL CIELO

El proyecto que ha desarrollado Koki Ruiz comenzó en el año 1992 con la procesión iluminada por el Yvaga Rapé o "camino al cielo" en guaraní, que parte desde la capilla de Tañarandy, a las afueras de San Ignacio Guazú, por un camino rural cuya topografía ofrece al que lo transita una imagen sobrecogedora de noche y fuego.

Días antes del Viernes Santo, los vecinos colocan en el Yvaga Rapé hasta 15.000 luminarias elaboradas artesanalmente con sebo y mecha en cáscaras de "apepú" o naranja agria y 5.000 antorchas clavadas en estacas a la vera del camino de tierra por el que transcurrirá la procesión desde el atardecer.

El "purahéi jahe'o" canto lastimoso de los "estacioneros" acompaña a la talla de la Virgen Dolorosa desde la capilla local, vestida de negro, hasta llegar al encuentro de su hijo, el Jesús Mutilado, que es descendido de la Cruz.

Ambas tallas son obra de Koki, que había proyectado un Cristo articulado pero no logró terminarlo para la primera celebración. "Nos gustó así (mutilado), nos pareció suficiente y así se quedó para los años siguientes", explica a Efe el artista.

Al término de la procesión, la noche ha caído ya por completo sobre este pequeño rincón de la provincia de Misiones, iluminado por el fuego y las estrellas y sobrecogido por el recuerdo de la Pasión de Cristo.

Lugareños y visitantes se sientan en el suelo alrededor de La Barraca, como se conoce el solar donde Koki Ruiz tiene su taller y donde monta su espectáculo, a esperar la sorpresa de cada año.

LOS CUADROS VIVIENTES

Fue en 2004 cuando Kuki Ruiz sumó a la procesión el atractivo de los "cuadros vivientes", representaciones teatrales de obras de grandes pintores alusivas a la Pasión de Jesucristo, aunque el artista ha ido ampliando con los años su propuesta, que en 2012 tendrá como novedad la figura de Salvador Dalí, según reveló a Efe.

Obras del Renacimiento como "La última cena" de Leonardo Da Vinci y "El descendimiento de la cruz" de Rosso Fiorentino o del Barroco como "El Santo Entierro" de Miguel Angel Merisi de Caravaggio han salido de sus museos, pinacotecas o iglesias para hacerse realidad efímera bajo el cielo de Tañarandy.

La sorpresa de 2009 fue un homenaje a los 400 años de la fundación de San Ignacio Guazú y el año pasado el artista cerró su espectáculo con una reproducción de la fachada de la Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona (España), del artista Antonio Gaudí.

El museo volverá a abrir sus puertas este año, con recreaciones de cuadros del Barroco a cargo de "actores" que son las mismas gentes de Tañarandy.

"Tenemos que trabajar no sólo para satisfacer a la gente que viene sino a nosotros mismos. No queremos hacer lo mismo aunque a veces hay que repetir los clásicos. Es un desafío todos los años", expone Koki.

Al artista le sorprende el eco que ha tenido su idea: "Nunca me imaginé que tanta gente iba a venir. La prensa habla de unos 15.000 a 20.000 visitantes, son cantidades enormes para Paraguay".

Hay quien acude en excursiones religiosas y quien se ha llegado a Tañarandy ex profeso en Semana Santa, desde Italia o Francia, porque otros turistas que estuvieron antes les contaron su experiencia.

LA TIERRA DE LOS IRREDUCTIBLES

Se trata de "evangelizar a través de la persuasión artística como hicieron los jesuitas, que evangelizaron a los guaraníes con la música y el arte", compara Koki.

Este territorio, abunda, "se conquistó a través del arte, la seducción del Barroco, de las grandes misas cantadas; las armas no doblegaban a los indios".

Paradójicamente, la nueva religiosidad que representa Tañarandy choca con su pasado como "tierra de los demonios" o los "herejes", pues las crónicas de la época hablan de los guaraníes que escapaban hasta ahí huyendo del adoctrinamiento y sometimiento de las "reducciones" que los jesuitas levantaron a sólo media legua de distancia.

Koki rebautizó Tañarandy como "tierra de los irreductibles", pero al igual que los jesuitas ha motivado a toda la comunidad a participar en el hecho religioso de la Semana Santa a través de su "obra de arte efímera".

La Iglesia, dice, "al principio no entendía" su propuesta pero con los años ha terminado aceptando su implantación. Ahora, asegura, "ellos celebran el día antes o a la mañana de Viernes Santo, y luego se suman. (El espectáculo) lo hacemos con mucha devoción".

Y así, a través del arte, Tañarandy se ha convertido en un rito religioso singular en Latinoamérica y una buena razón para visitar Paraguay y recorrer su ruta jesuítica desde San Ignacio Guazú, pasando por San Cosme y Damián, hasta llegar a las magníficamente conservadas ruinas de Trinidad y de Jesús.