actualizado | por Maru C.| .

Todo empieza por la limpieza

La higiene es un paso fundamental en el cuidado de la piel. Te contamos la diferencia entre los distintos desmaquillantes, el paso a paso de cómo aplicarlos y las mejores elecciones de acuerdo a tu tipo de piel.


La limpieza debe ser la primer rutina al levantarte y la última, antes de irte a dormir.

La limpieza debe ser la primer rutina al levantarte y la última, antes de irte a dormir.

A pesar de que muchos lo ignoran, la limpieza facial es el primer paso -fundamental- en el cuidado de la piel. Es que ningún producto, por más maravilloso que sea, va a tener un efecto satisfactorio si lo aplicamos sobre una piel sucia. “Es la primera cita de la mañana y la última de la noche. De noche debemos limpiar el rostro, inclusive si no nos maquillamos, ya que a lo largo del día está en contacto con impurezas como la contaminación ambiental, sudor o acumulación de células muertas. Al levantarnos la limpieza también debe formar parte de la rutina de cuidados, ya que se deben eliminar todas las impurezas que la piel detoxifico durante la noche”, explica la licenciada Natalia Witkin, Formadora Científica de Laboratorios Vichy.

El gesto básicoEl hábito de la higiene diaria debe ser el principal, para todas las edades, tanto en hombres como en mujeres, y durante todo el año. Aunque Witkin asegura que “es mucho más que un simple gesto de higiene, es una cita con la piel, un ritual de placer y de purificación”. La especialista indica que “el gesto puede pasar por rutinario a veces, pero las mujeres debemos conocer cuán indispensable es para el equilibrio de la piel”. Si las impurezas no son removidas, se oxidan con el aire y se transforman en factores irritantes para la piel. Por eso, mantener una buena higiene evitará irritaciones y enrojecimientos, frenará la formación de radicales libres, impedirá el envejecimiento prematuro, aumentará los intercambios celulares y mejorará sin dudas la eficacia del tratamiento posterior.

Una textura para cada pielComo con las cremas de tratamiento, a la hora de la higiene también hay que tener presente nuestro tipo de piel. Cada producto, por sus características, tiene una usuaria ideal.

  • Leche: es de una textura cremosa y untuosa. En general este tipo de texturas están adaptadas a las pieles secas.
  • Gel: es de textura liviana y se enjuaga con agua, por lo que se recomienda para las pieles grasas.
  • Solución micelar: es de textura acuosa y ofrece una gran frescura. Este tipo de formulación permite una limpieza 3 en 1, para rostro, ojos y labios. Es ideal para todo tipo de pieles sensibles, secas o mixtas.

El ritualLa limpieza tradicional consta de tres pasos.

  • Paso 1: Primero debemos desmaquillar los ojos. Es conveniente optar por un producto especialmente formulado y testeado oftalmológicamente.
  • Paso 2: Limpiar el rostro. Podemos optar, dependiendo nuestro tipo de piel, por una leche o gel de limpieza. En el caso de la leche tomamos una nuez de producto y lo aplicamos en frente, nariz, mentón y pómulos. Movilizamos con la yema de los dedos con movimientos circulares, insistiendo en la zona T (nariz, frente y mentón). Luego retiramos con un algodón embebido en agua tibia o en agua termal (para un efecto de mayor suavidad). En el caso de utilizar un gel, lo debemos aplicar con el rostro húmedo y hacer un ligero masaje hasta que forme espuma. Luego enjuagamos con agua, secamos con una toalla de forma suave, y terminamos de sacar las humedades con un papel tissue (lo apoyamos por zonas en el rostro, no debe ser con movimientos bruscos).
  • Paso 3: Aplicamos el tónico, que calmará y terminará de sacar las impurezas, embebido en un algodón. Hay tónicos específicos para cada tipo de piel.

Otra opción a la hora de la limpieza, son las soluciones micelares –también llamadas aguas desmaquillantes-, que tienen la particularidad de ahorrar pasos, ya que son un tres en uno para los ojos, el rostro y los labios. Resultan muy cómodas para mujeres que no están acostumbradas al hábito de la limpieza, o a la hora de viajar, para no tener que sumar muchos productos a nuestro neceser. Se aplican con un algodón embebido y no necesitan enjuague. ¿Último consejo? “Para la limpieza no es conveniente utilizar esponjas, cepillos o guantes, ya que son elementos propicios al desarrollo de bacterias”, concluye Witkin.

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