El poder de la vitamina C

La vitamina C es un poderoso antioxidante.
Es un nutriente esencial para el organismo y también para tu piel. La vitamina C es un potente antioxidante, principio activo fundamental de muchas cremas anti-edad.
Vía oral Esta vitamina es hidrosoluble, es decir, se disuelve en agua; y a diferencia de las liposolubles no se almacena en el organismo, sino que eliminamos su excedente por orina. Al no almacenarse, es importante mantener una ingesta regular. ¿Dónde la encontramos? En diferentes frutas frescas y verduras como naranja, mandarina, limón, melón, kiwi, fresa, papaya, piña, mango, pimiento, papa, chile, brócoli, rábano, acelga, berro, espinaca y tomate. Para aprovechar al máximo el contenido de vitamina C de los alimentos se recomienda ingerirlos crudos (se pierde un 50 por ciento con la cocción) y por ejemplo, al tomar jugos cítricos, hacerlo inmediatamente luego del exprimido para que no pierdan sus propiedades. Entre sus beneficios mejora la visión, es antibacteriana, disminuye los niveles de tensión arterial y es cicatrizante.
Vía tópica Utilizada en cosmética, la vitamina C protege a las células contra los daños provocados por los radicales libres (átomos oxidantes que destruyen las células), evitando el envejecimiento prematuro. Funciona como antioxidante y tiene la capacidad de estimular la producción de colágeno, principal fibra de sostén y firmeza de la piel. Es un ingrediente activo líder para combatir el envejecimiento, por lo que se utiliza comúnmente en cremas anti-age.



