Regalos de terror
Me cuenta Viviana que pasó un momento bastante incómodo en su último cumpleaños. Sus compañeras de gimnasia aparecieron en la fiesta con un paquete prometedor. Cuando lo abrió, encontró en el interior un horrendo cisne de yeso. Se le desdibujó la sonrisa: era un objeto de pésimo gusto y no supo qué decir. Por fortuna, las chicas le ahorraron la falsedad y le dijeron de inmediato que se trataba de una broma. El chasco me hizo pensar en tantos instantes difíciles que se les presentan a los mortales cuando reciben regalos, cualquiera sea el motivo de los mismos.
Me pregunto si conviene actuar una falsa alegría para no hacer sentir mal a la otra persona. Aunque sospecho que con un “gracias” sin matices puede salvarse la situación sin incurrir en la hipocresía. Está fuera de discusión que hay que valorar el gesto del que hace un presente. La propia definición de la palabra señala que se trata de “una cosa que se da voluntariamente en señal de agradecimiento o afecto”. Pero convengamos que hay regalos que nos hacen pensar que el que nos los da nos odia.
¿Quién no ha recibido algo que le hace ruido? Muchas veces las personas eligen en base a sus gustos personales y allí radica el eje del equívoco. Cuando se compra algo para un tercero es bueno tomarse unos minutos en pensar cómo es el otro, cuáles son las cosas que disfruta, si le dará uso a lo adquirido o si simplemente lo apreciará.
Con los regalos pasan cosas veredes, Sancho. En mi tierna infancia me regalaron un libro dedicado… a la persona que me lo obsequió. Regalar cosas usadas no es para cualquiera: hace falta maestría. Me recuerdo leyendo la dedicatoria y tratando de evitarle el mal trago a quien me lo entregaba con una sonrisa de ocasión. Una compañera de trabajo recibió en una oportunidad una chalina con un ticket de cambio de ¡dos años atrás! De esto se enteró en el momento en que decidió cambiarla por algo menos colorido.
Cuando me casé, recibí pilas de cosas divinas, entre ellas una freidora. Juro que tenía aceite pegado en el fondo. No le restó ello utilidad al electrodoméstico pero un trapito con antigrasa hubiera obrado maravillas.
Sobran historias de regalos tremendos. Por feos, usados o destinados a terceros. ¿A vos te hicieron algún regalo de terror? ¿Fingiste alegría? ¿O te traicionó la cara?
"Me regaló algo usado!" exclaman algunos... Bueno, si se trata de ropa interior, me parece un gesto horrendo! Pero si se trata de una buena campera, trench, etc. en buen estado? Y si es una antiguedad?
"Me regaló algo que sale 2 mangos!" protestan otros... Y este es el momento en el cuál hay que poner toda la maquinaria mental a trabajar para sacar conclusiones: Te lo regaló una persona que conduce un Merdeces Benz o te lo regaló un empleado que se mata trabajando todo el mes para percibir casi casi 3.000 pesos con los cuáles tiene que mantenerse solo o hasta colaborar con la familia?
Si el regalo de la ocasión te parece lindo o feo, eso ya pasa por tu cuenta... Puede ser que esa persona se haya pasado toda una semana intentando elegir el mejor regalo, y hasta puede suceder que haya invertido también, además de tiempo, mucha plata en el.
Recomiendo revisar nuestro historial y analizar a cada regalo según de quién vino... nos podemos sorprender!!
charlasconmiotroyo.blogspot.com
Por suerte tengo gatos y no hablan, así que les puedo echar la culpa de destrozar algunos objetos con los que nadie que ****stime puede obligar**** convivir. La más "llamativa" de esas cosas creo que fue un enorme PORONGO (artesanía hecha con una calabaza disecada de unos 40 o 50 cm de altura) que había sido labrado para simular un pingüino. También tengo una colección de algo que sí me gusta y si bien hay piezas de valor elevado, otras se pueden conseguir a bajo precio e igual me interesan; quienes ****nocen saben que sin hacer grandes gastos pueden hacer un aporte a mi colección que será bien recibido. Del regalo obviamente no importa el dinero invertido. A una conocida le hicieron un regalo que la hizo pasar un mal momento y arruinó una relación: ropa interior muy sexy que le hubiera gustado usar, pero quedó en evidencia que tenía un gran sobrepeso que ella no podía con****r y que él quería una mujer que entrara en ese talle (había sido insistente comentando su fetiche por ciertas prendas).
ýo no soy de mirar el regalo en su tamaño o costo, pero sí pienso en el tiempo q me dedicaron en hacerlo o comprarlo, ya que es lo que me hace sentir importante para esa persona.
Mí marido, por ejemplo, no se acuerda ni de mi cumpleaños, entonces todos los años se levanta esa misma mañana y corre a comprarme flores...toooodooos los años y fiestas especiales lo mismo ¡¡¡¡desde hace 10 años!!!!!
Siempre fui educada y tolerante pero este año...¡me revelé! cuando vi las flores le dije: ¡¡las flores no me gustan, son espantosas, guardatelas para llevármelas al cementerio!!!!
Ahora ya aprendi a que cuando alguien me pregunta o me dice elegilo vos, no dudo un segundo y todos quedamos contentos
Aunque parezca un tiro al aire, Valeria es Licenciada en Comunicación Social, Posgrado en Radio y Televisión en Inglaterra con una beca de The British Council y Traductora de Inglés.








