Detrás de la pasarela

La diseñadora catalana Totón Comella sale para agradecer los aplausos del público.
Las luces se encienden, la música del dj cambia a una más 'lounge', suenan los aplausos y sale el diseñador para lanzar besos al público y agradecer a las modelos. Todo ha salido perfecto y es tiempo de disfrutar con un coctel el esfuerzo hecho.
Lo que culmina con una pasarela en la que desfilan todas las modelos comenzó hace seis meses, cuando ese mismo diseñador llegó a su casa después de mostrar al público su colección.
La industria de la moda mueve a cientos de personas que, ya sea dentro del equipo del creador o de los organizadores de las “fashion weeks”, unen sus talentos y coordinan esfuerzos para que en el momento culminante del desfile, todo fluya.
Peluqueros, maquillistas, planchadoras, directores de arte, dj, modelos, regidores, diseñadores, cocineros, vestuaristas, costureras, ingenieros textiles, fotógrafos, el trabajo de cada uno se proyecta al final del show.
EL CREADOR Y SU IDEAAlgunos son poéticos, otros surrealistas, unos más sencillos o analíticos, la inspiración de los diseñadores o modistas a veces llega como tocada por los ángeles, pero en ocasiones obedece también a un estudio de su mercado.
Para la modista catalana Totón Comella, creadora de la marca TCN, el final de una colección significa el inicio de otra: “Ahora mismo (en la pasarela) estamos acabando ésta y comenzando la nueva. Cuando uno piensa que ya ha terminado lo anterior, se siente liberado, pero dura poco porque este punto indica que momento de comenzar a planear la siguiente”.
Tal como la duración de cada temporada, primavera-verano u otoño–invierno, los diseñadores tienen seis meses para todo el proceso. “Empiezas estudiando bien el producto, mirando las ventas, lo que ha gustado, estructurando todo, intentado buscar qué le vas a presentar a la gente, basado en lo que eres tú, en tu estilo”, cuenta Comella.
Una vez con la idea fija de las prendas que formarán la colección, se buscan las telas, y se trabaja en conjunto con un ingeniero textil y un patronista.
“Desde que pedimos el primer trozo de tela ya tenemos en mente los looks conjuntos, no piezas sueltas, porque en eso consiste una colección. Atar todo esto, es un trabajo que cuesta mucho, vamos corriendo y al final no sabes si va a gustar, si alguien te va a fallar… Es un proceso donde tenemos que estar seguros de en quién nos apoyamos”, explica Totón Comella.
LA PLANEACIÓNCon las creaciones listas en los ganchos, llega el punto para “sacarlas del horno” y pensar en la forma ideal para hacerlo.
Totón Comella prefiere la sencillez en el desfile y no suele presentarla con un tema particular. Caso opuesto es el diseñador Francis Montesinos, cuya inspiración para su colección primavera-verano 2013, presentada en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, fue un jardín español.
Titulada “Spanish garden”, la colección estuvo basada en flores y plantas no solo presentes en los estampados y tejidos de las prendas, sino que Montesinos montó todo un performance en pasarela, con árboles, tocados con flores naturales y sonidos ambientales de insectos.
Y mientras los diseñadores perfeccionan sus ideas para el desfile y trabajan en la calidad de su producto, la industria de la pasarela comienza con lo suyo.
Dentro de las grandes semanas de la moda, como Londres, Nueva York, Milán, París, o en la antigua Pasarela Cibeles en Madrid, existe un organismo que se encarga de producir y organizar el show de moda.
Esther García, directora de casting y arte en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, trabaja desde hace 20 años en ESMA Proyectos, la empresa que se encarga de seleccionar a las modelos que participarán y de la coordinación de todo el 'backstage'.
“Lo primero que hacemos es reunirnos con los diseñadores para mostrarles la propuesta de casting (modelos), ellos escogen las que mejor les funcionan. En la cuestión artística, muchas veces el diseñador es quien hace su propia escenografía, pero si nos lo piden, también podemos hacerlo y en ambos casos coordinamos el montaje y desmontaje”, cuenta Esther García.
El equipo de ESMA es de 20 personas y a éste se suma el trabajo del equipo de maquillaje, peluquería, las agentes de vestuario (planchadoras, costureras, estilistas) música e iluminación.
LAS MODELOSCada desfile tiene ya programadas a las modelos que portarán las prendas. Deben llegar un par de horas antes de su primer trabajo para pasar por maquillaje, peluquería, vestuario y minutos antes de salir, escuchar las instrucciones de los productores que les indican la forma en que caminarán y posarán.
En un día de una fashion week, una modelo puede salir varias veces, tres, cinco, siete, y para cada ocasión, deberá pasar por la transformación necesaria. Mientras esperan a que los expertos hagan lo suyo, algunas se relajan leyendo un libro, revisando sus correos en el móvil, escuchando música o, incluso, durmiendo un poco.
MAQUILLAJE Y PEINADOEn una habitación tapizada de espejos con fijadores, secadores de pelo, cepillos y cosméticos, los profesionales observan atentos a la jefa de peluquería que marca paso a paso cómo debe ser el peinado y maquillaje. Al finalizar, todos corren a poner las manos en acción: misma técnica, mismo producto, mismos colores para calcarlos en cada joven.
Asier, peluquero del equipo de L’Oréal, platica que dependiendo del peinado yd el maquillaje, pueden tardar más o menos, pero solo cuentan con media hora para dejar caracterizada a la modelo.
“Cada hora y media hay un desfile con un look diferente. Podemos pasar de una melena afro a una lisa. Aquí el tiempo manda, los desfiles tienen que comenzar puntuales y las chicas deben quedar perfectas”, cuenta el peluquero.
“Aquí no hay ensayos, todo se hace el mismo día. La presión aumenta o disminuye si la misma modelo repite en desfiles consecutivos, si no es así, podemos ir adelantando el arreglo de las que vienen”, concluye Asier.
LUCES, CÁMARAS Y DJParte importante del show es la ambientación. Para dejar todo listo, días antes de la presentación, los diseñadores se reúnen con la producción, los iluminadores y el dj.Esther García comenta que por lo general, la música la proporcionan los modistas, con quienes se reúnen dos días antes del desfile para hacer una prueba y prever cómo será la coreografía que quieren realizar. “Desde el control vemos todo lo que va a ocurrir, desde la entrada de la gente hasta ver cómo funcionarán las músicas con las luces”.
“No hay tiempo humano para ensayos con modelos y vestuario, solo en ciertas ocasiones cuando la coreografía es muy complicada. Por lo general antes de que inicie la pasarela se habla con las chicas, se les pide lo que queremos que hagan, la actitud que tienen que tener, si son necesarias ciertas poses, etc.”, advierte Esther García.
EL VESTUARIOEncerrado en cuatro paredes se encuentra celosamente guardado el tesoro de cada diseñador. Las prendas listas están colgadas en las perchas, debajo está el calzado y accesorios que acompañará a cada una y al lado una la foto con la modelo que le dará vida.En esa misma habitación, están las costureras que, con aguja en mano, dan los últimos retoques a las ropas; éstas son pasadas a las planchadoras, quienes desaparecen cualquier arruga.
Los estilistas ya están llamando a las modelos para que se pongan su atuendo y los accesorios.
LA PASARELAUna vez ataviadas, las jóvenes se forman tras una pared que las oculta del público. Las maquillistas aún trabajan ahí colocando cremas, bronceadores y brillos en las largas piernas de las modelos.
Listas, las modelos sonríen a los camarógrafos y fotógrafos que documentan todo para dar material a la prensa y a los fanáticos de la moda que siguen minuto a minuto las transmisiones en vivo por las páginas web de las “fashion weeks”.
Las luces generales se apagan y se encienden las que iluminan ese camino blanco. La música empieza a sonar y es el momento, la primera parte plaza y comienza el desfile.










