Un paseo por la playa es una de las recetas para el optimismo que Antonio San José aporta

Un paseo por la playa es una de las recetas para el optimismo que Antonio San José aporta

En una época marcada por noticias de recesiones, desempleo y pobreza, algunos autores como el periodista Antonio San José y la escritora Françoise Héritier han decidido exprimir sus más ingeniosas ideas para dar vida a una nueva tanda de libros de "autoayuda" para acercarnos un poco más a la felicidad perdida.

San José habla en su primer libro, "La felicidad de las pequeñas cosas", de la felicidad cotidiana, "la que no cuesta dinero y simplemente hay que saber ver o disfrutar". Así describe cuarenta situaciones y anécdotas que bien podrían pasarle a personas a un lado u otro del planeta y en las que la felicidad reside en los pequeños detalles. "Aspirar a la gran felicidad, es aspirar a la frustración", dice San José. Y el camino a ella no tiene por qué ser fácil.

Por su parte, al psicóloga Sara López considera que fijar altas expectativas en lecturas de este tipo puede provocar que "algunas personas crean que con el simple hecho de leerlas, se solucionen sus problemas y con ello el fracaso pueda ser aún peor".

Pero el éxito en las librerías es indudable y una sociedad cada vez más agotada por una economía en depresión parece haber encontrado en estos y otros libros un camino al optimismo.

ALMA DE BEST-SELLER.

Françoise Héritier llega a los países de habla hispana pisando fuerte. El libro "La sel de la vie" ("La sal de la vida") ha aterrizado después de situarse entre los diez libros más vendidos en las librerías francesas  y ya se encuentra también en los primeros puestos de Italia.

"La sal de la vida" parte de una historia real que sirve a la autora para incitar a los lectores a encontrar en sus propias vidas "esos pequeños momentos que conforman la felicidad".

Héritier comienza su libro aludiendo a la carta que recibió de un amigo Jean-Charles Piette, médico y profesor, que disfrutaba de una semana "robada" de vacaciones en Escocia.

"Me sorprendió muchísimo el término 'robado' y decidí escribir sobre esas anécdotas que nos hacen sentir", aclara la escritora francesa. Pero no solo de Francia llega este fenómeno editorial. "La felicidad de las pequeñas cosas" de San José ya va por su cuarta edición.

"Esto no es un libro de autoayuda, no soy ningún gurú. Yo no tengo las claves, pero si tengo la posibilidad de decirle a la gente que todos pueden encontrar sus pequeñas cosas", explica el periodista.

¿LA RECETA PARA LA FELICIDAD UNIVERSAL?.

Lo cierto es que ambos autores tratan la felicidad como algo intrínseco y universal al ser humano, y sus relatos aportan momentos que, exceptuando algunas salvedades como "disfrutar de la espuma de las cataratas del Niágara", se pueden disfrutar a un módico precio.

"Yo no diría que nadie concibe su vida sin tener ese gusto por vivir y, de cierta forma, el apetito de la felicidad", declara Héritier, quien cree que el verdadero éxito del libro reside en que toca "justamente esa parte de universalidad de la naturaleza que tenemos todos".

"Evidentemente yo nací en el siglo XX y en el mundo Occidental, pero algunos de los eventos que se produjeron y que menciono, son acontecimientos bien situados culturalmente", justifica la autora gala.

Heritier dice que entre los momentos de pequeña felicidad que le gustaría experimentar destacan cosas tan simples como poder cazar una mosca "con un gesto veloz de la mano", al estilo del presidente estadounidense, Barack Obama durante un entrevista de televisión. Aunque recuerda con cariño otros momentos de felicidad, tan simples como haber "tenido la colección 'Cahiers du cinéma'" o deshacerse "ante la demoledora contención de Robert Redford en 'Memorias de África'".

Al otro lado del Atlántico el ejemplo de recetario lo encontramos en las redes. Es el caso del blog del canadiense Neil Pasricha, que cada día propone un placer de la vida, y que es todo un éxito en EEUU, donde ha llegado ha publicar hasta tres libros.

Entre las más divertidas de sus "1.000 awesome things" no podían faltar "Arreglar aparatos electrónicos a golpes", "El último día del colegio" o "Ser quien empiece los aplausos".

El autor de "La felicidad de las pequeñas cosas", por otro lado, prefiere que "cada lector reaccione e incorpore sus propias recetas para la felicidad", que pueden ser cosas tan pequeñas, pero tan importantes. como "oír y decir te quiero" o "cumplir años".

"En mi libro lo que hago es defender el optimismo responsable como puede ser regresar a la infancia o los viajes en general", aclara San José.

Héritier ya ha ayudado a su amigo, pero la verdad es que la receta no es universal, y para que las cosas sigan un camino u otro también hay que actuar.